jueves, 14 de octubre de 2010

EL TRIUNFO SOBRE LA AUTOSUFICIENCIA

En muchas culturas modernas, la autosuficiencia es APRECIADA. La gente aplaude la historia de los hombres que salen adelante por SI MISMOS. A muchas personas NO LES GUSTA RECONOCER la necesidad que tienen de la AYUDA DE DIOS o de otras personas, ya que una actitud de autosuficiencia parece ser mucho mas impresionante. En una palabra, el problema es el orgullo.

                                                                     
 
La adversidad golpea al orgullo. Pablo escribio que tenia muchas razones para ser arrogante: buena genealogia, educacion, fervor religioso, etc. (Filipenses 3.5, 6). Aun despues de su conversion, tuvo muchas oportunidades para ALARDEAR... DIOS  lo habia llamado expresamente a llevar el evangelio a los gentiles. Pero el Señor le dio tambien un aguijon en la carne, una dificultad tan grande, que necesitaba ayuda espiritual permanente para enfrentarla. Este era el alfiler que hacia estallar el balon de ORGULLO del apostol Pablo; lo mantenia tan lleno de agujeros que no podia volver a inflarlo.


Dios usa la adversidad de manera muy parecida en nuestras vidas. Nos encontramos en una situacion que no podemos manejar. ASI QUE TRATAMOS DE MANEJARLA SOLOS, pero no pasa nada. Es entonces cuando DIOS, OFRECE SUFICIENCIA, DIRECCION Y GUIANZA . A quienes se someten a El, hallan nuevas fuerzas, ya que su poder esta en ellos y sobre ellos.



La autosuficiencia NO ES NINGUN TROFEO; es una trampa. Es por eso que el mensaje de Dios es lo contrario a lo que el mundo pregona con tanta fuerza. Quienes quieran vencer la adversidad, DEBEN SACRIFICAR SU SEGURIDAD EN SI MISMOS, y DEPENDER DE DIOS. Cuando somos debiles, su ESPIRITTU NOS HACE FUERTES.

Asi que no te olvides de DIOS y nunca dejes de implorar su ayuda en momentos de alegrias de tristezas momentos de aflicciones que el sera tu Socorro y ayuda en todo momento..





 

jueves, 7 de octubre de 2010

No solo tu Sufres ....

Hay momentos de desanimo, momentos de enfriamineto, de cierta pasividad que son comunes en la vida de los que seguimos a Cristo. 
 
Te levantas y hay algo para hacer antes de orar, los sufrimientos diarios, las enfermedades, la soledad, las finanzas y las responsabilidades parecen ser mas grandes que el amor y la Esperanza de tener FE y CERTEZA que Dios resolvera TODO

Bueno, no eres el unico que pasa por eso. Pero tampoco te puedes quedar allí porque si hay algo en ti que hace sentir vacio por falta de comunion con Dios, es el espiritu Santo. 
 
 
 
Y ojo, que eso es señal de que no estas solo (a) y que Dios sigue a tu lado reanimandote para que no desmayes y obtengas paz, Sanidad y sobre todo una solucion a todo lo que hoy perjudica Tu Vida.

Cuando nos dejamos llevar por lo que vemos  nuestra fe mengua, nos desanimamos, o caso contrario se nos da la bendicion y menguamaos espiritualmente. Por eso no tires la toalla. Velad  y orad dice la palabra aun cuando el espiritu esta dispuesto pero la carne es debil hazlo.  No te dejes dominar por tu carne, por tu cansancio, por tus pensamientos, por el que diran y deseos de hacer. Dios nos dio un espiritu de dominio propio.
Dios nos dice Buscadme y me hallareis, Ten Fe, se Paciente y sobre todo empieza por darle gracias aun estando en dificultades, puesto que DIOS es tu ayuda tu Amparo y fortaleza tu Pronto Auxilio en la Tribulacion.

Que el Bendiga tu Vida hoy y siempre recuerdes que hablar con el es la manera en que comprenderas porque muchas veces situaciones dificiles vienen a nuestra Vida pero que con las mismas el nos ayuda y nos da la Victoria..
TEN FE no DESMAYES..
AT. Geovani

lunes, 4 de octubre de 2010

EL HOMBRE MAS FELIZ DEL MUNDO

Hace muchos años, vivía un sabio al que se consideraba el hombre más feliz del mundo.



Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener un cofre que guardaba celosamente, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.
Así pasaban los años, y el sabio era cada día más feliz.
Un día, llegó ante él un niño y le dijo:



- "Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz. ¿Por qué no me enseñas?... ¿Qué debo hacer para conseguirlo?"
El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo:
-"A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención.



En realidad, son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz, y éstos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN.



El gran secreto, no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida".

 
"El primer paso, es descubrir la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todo".

"El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer. Este paso se llama alta autoestima".


"El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación".
 
"El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es; ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas".

"El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú perdona y olvida".



"El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen; recuerda que, de acuerdo a las leyes de Dios, mañana perderás algo de más valor".

 
"El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera".

"Y por último, levántate siempre con la sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas, el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes. Ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio.



Mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades, y dales también el secreto para ser triunfadores y, de esta manera, puedan ser felices".
 
 

viernes, 1 de octubre de 2010

CUAL MANO TUBO LA CULPA?......

Fueron dos manos juntas, dos manos de la misma sangre, unidas firmemente. Pero no eran manos unidas en oración. Esas dos manos empuñaban juntas un revólver. Y juntas dispararon el arma.
 
El problema del jurado era decidir qué dedo, de cuál mano, fue el que apretó el gatillo. Porque ambos hermanos, Jesse y su hermana Jean, habían matado a la enfermera Ana Urdiales. El jurado decidió, por fin, que fue el dedo de Jesse el que apretó el gatillo. Así que condenaron a Jesse a muerte.
 
              
He aquí un caso dramático. Dos personas, hermano y hermana, empuñan un arma y con ella matan a una enfermera. Ambas manos sostienen el revólver, pero es un solo dedo el que hace el movimiento fatal. A una mano, la que no apretó el gatillo, le corresponde un castigo menor; a la otra, la pena de muerte.
 
¡Cuántas veces son dos manos las que cometen el delito, pero una sola recibe el castigo! ¡Cuántas veces el mal que se comete es resultado de otros elementos que han contribuido al mal, pero sólo una persona es castigada!
 
 
Una persona bajo la influencia del alcohol comete un asesinato, y sólo ella lleva la culpa. Pero ¿qué del fabricante de licores? ¿Qué del que anuncia con llamativa propaganda su veneno? ¿Qué del que vende el licor? Es más, ¿qué de las leyes que autorizan tales ventas? ¿No tienen todos ellos, también, la culpa de ese homicidio?
 
Una muchacha se escapa de su casa y se hace miembro de una pandilla callejera. Allí prueba drogas. Para tener con qué comprar las drogas, se vuelve prostituta. A causa de la prostitución, contrae SIDA. Así infecta a decenas de hombres que a su vez infectan a sus esposas. Y las que están embarazadas le transmiten el SIDA al hijo que está por nacer.
 
 
¿Quién es culpable? ¿La joven infectada? Claro que sí, pero junto con ella tienen la culpa, también, los padres, si no le dieron un hogar amoroso, las pandillas callejeras, los narcotraficantes y los hombres lujuriosos que compraron por una ínfima cantidad de dinero el cuerpo y el alma de aquella mujer.
 
 
Nadie peca solo. Todo lo que hacemos tiene repercusiones enormes. El pecado de Adán ha manchado la vida de toda la humanidad de todo tiempo y de todo lugar. Nadie peca solo.
 
Sólo Dios puede hacernos cambiar nuestra conducta. Lo hace cuando cambia nuestra vida. A esto Cristo lo llama «nacer de nuevo». Busquemos el perdón de Dios. Cuando Él limpia nuestro corazón, la semilla que sembramos produce vidas sanas y puras.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CUANDO SE DESTAPAN CLOACAS...


Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple perjuicio.
 
El primer perjuicio era el robo de las tapas, que tenían que ser repuestas. El segundo era la cantidad de peatones y ciclistas que caían dentro de las cloacas. Y el tercero era el olor nauseabundo de las aguas negras que emanaba por toda la ciudad.

Donde se amontona la gente, proliferan los delitos. Y entre los delitos más comunes y más perturbadores está el robo. El detrimento es tal que ya no se puede vivir seguro en ninguna parte. Y ahora se añade a estos delitos el destape de cloacas.


Algún tiempo atrás comenzó en Madrid, España, lo que allí llamaron «El destape». Pronto se había extendido a muchos países de América Latina. ¿Qué era el tal destape? Suponía ser la liberación del espíritu humano, aprisionado por tradiciones religiosas. Pero resultó ser la introducción de toda clase de literatura. En realidad lo único que destaparon fue la cloaca de la naturaleza pecaminosa humana. Los quioscos de Madrid, y del mundo, se llenaron de revistas nocivas y pornográficas.

¿Qué ocurre cuando se destapa la mente del hombre? ¿Qué sale a la luz cuando se descartan restricciones de decencia y moralidad? Basta recoger el periódico del día, o encender el televisor, o abrir las páginas de una revista o entrar por las puertas de un cine. Es igual que abrir una cloaca y poner al descubierto lascivia, engaño, falsedad y violencia.


Cuando se destapa la mente del hombre, se expone todo lo que hay en su corazón. Y si ese corazón no ha sido purificado, lo que sale es putrefacción e inmundicia. Ya lo decía Anatole France, el novelista francés: «Si a la sociedad le diéramos vuelta, como a una media, nos moriríamos de consternación y de asco.»

A pesar de todos los logros de la humanidad, el hombre todavía no se ha limpiado de su vieja corrupción. Si en los consultorios de los psiquiatras se barriera todo lo que vuelcan los pacientes, se sacarían toneladas de basura.


No obstante, todo el que lo desee puede ser purificado. Hay limpieza total, efectiva y gratuita al alcance de cualquiera. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Cuando creemos en Cristo y nos sometemos de lleno a su señorío, Él limpia por completo nuestro corazón. No existe en el mundo entero un gusto más grande que sentirnos limpios por dentro. Eso es lo que hace Cristo. Rindámosle hoy nuestro corazón.

viernes, 24 de septiembre de 2010

CUANDO EL BARCO SE HUNDE


 
 
Un Día, zarpó un barco en  alta mar. Con 20 hombres 


Era un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba
un fiel Cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban.  Un Cristiano Marinerito.
 

  

Una noche estallo el cuarto de máquinas y se hundió el barco
sobreviviendo solo el fiel Cristiano al naufragio.
 
 
El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba. 



Ya Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones.
 
 
un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada.
después de haber perdido todo, anduvo vagando en la isla como sonanbulo, ya sin esperanza.
 
 
El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: '¿Cómo pudiste hacerme esto?', y se quedó dormido sobre la hamaca.
Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla.
¡Venían a rescatarlo!.
 
 
Al llegar sus salvadores les preguntó:
'¿Cómo sabían que yo estaba aquí?'.
Y ellos les respondieron:
'Vimos las señales de humo que nos hiciste...'
Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder La Fe en Dios , porque  Dios está trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento. para darnos crecimiento espiritual y más Fe  en Él
 


 

Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. . . . No Pierdas la Fe Puede ser simplemente una señal de humo que surge
de la GRACIA DE DIOS. Por todas las cosas negativas que nos pasan,  debemos decirnos a nosotros mismos siempre:
DIOS TIENE SIEMPRE UNA RESPUESTA
POSITIVA PARA TODAS LAS COSAS NEGATIVAS.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Comunicado de Condolencias...

ESTIMADA  ES A LOS OJOS DE JEHOVA LA MUERTE DE SUS SANTOS..

 
Lamentamos profundamente la muerte del dia de ayer del Ingeniero Wayne Antony Berger y agradecemos a Dios por los 46 años de servicio y entrega misionera en bendecir al pais de Guatemala, siendo un ciudadano extranjero dirigido por DIOS para cumplir una mision en nuestro querido pais de la Eterna Primavera, fallecio ayer a eso de las 8 de la mañana hora de Guatemala en Jerusalen tierra Prometida y bendecida de ISRAEL, mientras realizaba uno de los viajes y recorridos por Tierra Santa, juntamente con varios hermanos en esos bellos lugares.
 
DIOS consuele a toda su familia, a la familia Cristiana en General de Guatemala quienes estiman y aprecian su labor misionera y su arduo trabajo en la comunicacion como Ingeniero principalmente en Radio Cultural uno de los pilares fuertes de la Evangelizacion en Guatemala. 
Su restos seran velados  y se estara informando al pueblo Cristiano el lugar y fecha del mismo para mas informacion escuchen TGN 100.5 FM y tambien atraves de la pagina web
 
 Confiamos que el señor lo llamo a Su presencia como bien dice la Escritura, haciendo lo que se le habia encomendado, es una alegria a la vez  saber que esta en la Presencia del Señor y gozando de los galardones eternos.
Rogamos sus oraciones por la familia, para que todo salga bien y se puedan cubrir los gastos necesarios del Zepelio
 
Bendito Seas tu Oh Señor Creador de la Vida
por Cuanto has puesto tus Ojos en Tu Siervo y le diste
Vida en Abundancia.
 
Guatemala Septiembre 2010.
 
 

sábado, 18 de septiembre de 2010

LOS VICIOS.

Hay un factor trágico que acarrea la desintegración familiar: EL VICIO. Ya sea el alcohol, la droga, la adicción sexual o los juegos de azar, el vicio destruye no sólo a la persona a la que tiene esclavizada sino también a las personas que la rodean.

En demasiados casos esas personas son su propia familia. Esto se debe a que, como dice el gran proverbista, el vicio domina la mente y el corazón del cautivo, y no le concede el uso de la razón. «No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces. Te parecerá estar durmiendo en alta mar, acostado sobre el mástil mayor. Y dirás: "Me han herido pero no me duele. Me han golpeado, pero no lo siento. ¿Cuándo despertaré de este sueño para ir a buscar otro trago?"» (Proverbios 23:31-35). «También sacerdotes y profetas se tambalean por causa del vino, trastabillan por causa del licor; quedan aturdidos con el vino, tropiezan a causa del licor. Cuando tienen visiones, titubean; cuando toman decisiones, vacilan» (Isaías 28:7).

Sin embargo, cuando se trata de dejar algún vicio, hay algo que debemos comprender. Se libra una lucha constante entre nuestra naturaleza pecaminosa y el Espíritu Santo, porque ambos desean controlarnos. Son como imanes que nos atraen y nos vencen con su fuerza. Todo depende de nuestra proximidad a la una o al otro. Si nos acercamos demasiado a nuestra naturaleza pecaminosa, caemos presa de ella. Así mismo, si nos vamos por el lado del Espíritu, es Él quien nos controla.

Por eso debemos acercarnos a la fuerza interna que deseamos seguir, y alejarnos de la otra.
San Pablo lo explica en estos términos: «Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu.... ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes.... Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa.


Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán» (Romanos 8:5-13).
Los malos hábitos del cuerpo a los que se refiere el apóstol son el vicio. He aquí algunos pasos para obtener la victoria sobre cualquier vicio en su vida, y así vivir:
  1. Reconozca que usted está bajo el dominio del vicio.
  2. Determine que desea dejarlo y ser libre de su dominio.
  3. Aléjese por completo del vicio y todo lo relacionado con él, incluyendo a las personas con las que ha participado de él.
  4. Busque ayuda y apoyo moral fuera de su círculo de amistades. Hay lugares con programas especialmente diseñados para ayudarle. Aparte de visitar alguna entidad de asistencia social, asista a una iglesia cristiana evangélica donde pueda contar con el estímulo de la hermandad y los mensajes del pastor para ayudarle a vencer los aparentemente insuperables obstáculos del pecado. Sobre todo, busque la ayuda de Aquel que es más fuerte que cualquier vicio y que con su resurrección venció todo el poder del pecado.

martes, 14 de septiembre de 2010

Continuaacion DEL MATRIMONIO

Para comprender mejor el contenido de esta publicacion, te invito a que leas antes el contenido del AMOR Y EL MATRIMONIO editado el dia de ayer y espero que este tambien te sea de bendicion

Para los que se encuentran al borde del fracaso conyugal, es importante que comprendan que nunca es demasiado tarde para empuñar las riendas de su matrimonio a fin de salvarlo. Si le piden a Dios que los ayude, Él lo hará. Después de todo, Dios es el que diseñó el matrimonio, y siempre está dispuesto a repararlo. Pero es imprescindible que lo pongan en sus manos y le permitan hacerlo. Porque si no están dispuestos a cooperar con Él, poniendo de su parte para restablecer la armonía en su matrimonio, es probable que tengan que afrontar las siguientes consecuencias naturales.


EL ADULTERIO Y EL DIVORCIO
Hay varios factores que llevan a la separación y al divorcio de los matrimonios, y por consiguiente a la desintegración del núcleo familiar. Uno de los más determinantes es el adulterio, es decir, la infidelidad conyugal. En el libro del profeta Malaquías, Dios nos revela que Él no aprueba sino mas bien aborrece el divorcio: «Yo aborrezco el divorcio Dice el SEÑOR, Dios de Israel» (2:16). De ahí que detesta tanto el adulterio, que con frecuencia lleva al divorcio. De igual manera tenemos que recorda lo siguiente «¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios» (1 Corintios 6:9,10).


El adulterio debilita el vínculo matrimonial que Dios estableció; el divorcio lo rompe. A fin de comprender mejor lo que Dios espera de nosotros, vamos a considerar el adulterio y el divorcio en términos de mandamiento, símbolo y voto.



1.         El mandamiento: «No cometas adulterio» (Éxodo 20:14). De este mandamiento, que bajo la ley de Moisés tenía graves consecuencias si llegaba a quebrantarse, se hacía caso omiso como si hubiera sido borrado de entre los diez que debían regir la moral del pueblo de Dios. Por eso Cristo, durante su ministerio terrenal, abordó el tema y dejó bien claro que Dios no había cambiado de parecer. Al contrario, Cristo consideró el adulterio como un pecado tan grave. (Mateo 19:8-9).

2.       El símbolo: la relación entre Cristo y su iglesia (Efesios 5:32). En su Carta a los Efesios el apóstol Pablo nos da a entender que el matrimonio encierra un significado espiritual muy importante, pues es símbolo de la relación entre Cristo y su iglesia. Por lo tanto, cometer adulterio es deshonrar ese símbolo sagrado.

3.       El voto: «hasta que la muerte nos separe» (Marcos 10:2-9). «Cumple tus votos —nos exhorta el Maestro de Eclesiastés. Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos» (5:4,5). Toda persona que comete adulterio no sólo deshonra el símbolo divino sino que también falta a ese voto sagrado que hizo ante Dios y los hombres el día de su boda.

COMO EVITAR EL ADULTERIO

Nadie está exento de la tentación de cometer adulterio. Dos de las justificaciones o excusas más grandes del cónyuge infiel son que ama a otra persona y no puede controlar sus impulsos. Sin embargo, sabemos que la realidad es otra, puesto que hay muchos que han permanecido fieles a su cónyuge, durante muchos años, hasta la muerte. Hay dos cosas que necesitamos comprender para no caer en la trampa del adulterio:

1.          El amor es una decisión, un compromiso que cumplimos, y no un simple sentimiento. Por lo tanto, podemos controlarlo con la ayuda de Dios. No confundamos el amor con la atracción física. De hacerlo así, el enemigo de nuestra alma usará el tal amor para tentarnos. En lugar de entregarnos a una atracción fatal con otra persona, huyamos de ella y mantengámonos alejados.


2.        No es biológicamente imposible tener una sola mujer o un solo hombre, ni se requieren poderes sobrenaturales para serle fiel al cónyuge. De ser así, las Sagradas Escrituras no nos exhortarían a tal fidelidad. Lo cierto es que Dios nuestro Creador, que nos conoce a fondo, sabe que la fidelidad conyugal no sólo es posible sino mil veces preferible. Fue Él quien dispuso que cada uno le fuéramos fiel a nuestro cónyuge, porque sabía que nos conviene. Por algo dice la Biblia: «Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales» (Hebreos 13:4). Para evitar ese juicio, sólo hace falta determinar que, con la ayuda de Dios, no vamos a violar nuestro voto sagrado.

EL MALTRATO FISICO Y VERBAL

Otro de los factores lamentables que conducen a la desintegración familiar es el maltrato físico o verbal del cónyuge o de los hijos. Según el libro de Génesis, el matrimonio es tan singular que cuando dos personas se casan, SE FUNDEN EN UN SOLO SER . En otras palabras, llegan a ser un solo cuerpo. Por eso San Pablo, al citar ese pasaje, dice que «el esposo debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo», explica el apóstol, pues nadie que está en sus cabales odia a su propio cuerpo, sino que lo cuida (Efesios 5:25-33). De ahí que golpear a su esposa es como golpearse a sí mismo.


Así mismo, el que maltrata a sus hijos maltrata a la herencia que Dios le ha dado. Los hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una recompensa (Salmo 127:3). Si vamos a seguir a Cristo, es imprescindible que dejemos de maltratarnos y que nos amemos más bien, tal y como Él nos amó a nosotros. Él se dejó maltratar para que dejáramos de maltratarnos unos a otros, y entregó su vida para que entregáramos la nuestra, hasta la muerte, por amor (1 Juan 4:7-11).
Es sumamente importante que la familia que padece de tal abuso busque ayuda antes de que suceda una desgracia, incluso la desintegración del hogar. Tanto las personas maltratadas como los agresores sufren a raíz de la violencia perpetrada, y por lo tanto necesitan buscar ayuda como familia. Sin embargo, cuando el agresor no está dispuesto a buscar la ayuda que necesita, el cónyuge y los hijos deben alejarse de él para estar libres del peligro. Es, desde luego, mucho más factible recibir la ayuda apropiada si uno vive en un lugar que tiene recursos dedicados a prestarla. Sin embargo, el que no tenga a su alcance ayuda profesional puede acudir a una iglesia en busca de ayuda. Dios está en todo lugar; si clamamos a Él, podemos tener la seguridad de que Él vendrá en nuestro auxilio de alguna forma u otra (Salmo 46:1). El Juez de toda la tierra nunca es partidario de la injusticia, tal como el abuso o maltrato de cualquier ser humano creado a su imagen y semejanza (Génesis 1:26,27; 9:6; 18:25; 2 Crónicas 19:7).


QUE HACER FRENTE AL ADULTERIO Y EL MALTRATO

Si usted se encuentra en la triste y desagradable situación que producen tanto el adulterio como el maltrato, ante todo busque a Dios. Él le ama tanto a usted como a su cónyuge, y no desea la destrucción de su vida ni la de su pareja, y menos la de su hogar. Para Dios no hay nada imposible (Lucas 1:37). Él puede mover mundos enteros, si es necesario, para restaurar su relación conyugal y así restablecer su matrimonio. Y quiere sanar las heridas más profundas de su alma. No permita que su vida se hunda en la miseria causada por el pecado, la amargura y el dolor. Extienda la mano hacia Dios para que Él lo saque de las arenas movedizas de la infidelidad y el maltrato, y si no lo ha hecho antes, tome los siguientes pasos:

  1. Confiese que es pecador y pídale perdón a Dios por haberle fallado y ofendido.

  2. Crea que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por sus pecados y resucitó al tercer día a fin de ofrecerle la salvación y restauracion no solo de su alma sino tambien de su matrimonio y su familia.

  3. Declare que Cristo es su Salvador y el Señor de su vida. Pues «si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo» (Romanos 10:9-10).

  4. Busque ayuda de una iglesia fundamentada en la sana doctrina, donde los lideres puedan ayudarlos atraves de la consejeria matrimonial y la restauracion.

DIOS TE BENDIGA...






lunes, 13 de septiembre de 2010

EL AMOR Y EL MATRIMONIO....


El primer vínculo familiar que debemos fortalecer es horizontal: el del matrimonio. De él depende toda la familia. Debemos, pues, acercarnos a nuestro cónyuge, manifestándole amor y comprensión. El esposo debe amar y cuidar a su esposa, y la esposa debe aceptar al esposo como cabeza del hogar. «En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo» (Efesios 5:33). La armonía conyugal viene cuando determinamos hacer a un lado el egoísmo. Es algo que obtenemos con esfuerzo.



Pero a veces, aunque nos hemos esforzado por tener un buen matrimonio, algo pasa. Perdemos el primer amor que sentimos cuando nos casamos. ¿Qué podrá inyectar nueva vida en las venas de un matrimonio raquítico? ¿Qué puede una pareja introducirle a su matrimonio que le devuelva el calor que una vez tuvo?




Para empezar, deben traer a la memoria aquel día mágico en que como novios se pronunciaron esas palabras sagradas de unión eterna. Allí no hubo hipocresía. No hubo falsedad. Se dijeron que se amarían para siempre porque se querían de todo corazón. En ese momento encantador el tiempo se detuvo y dos corazones se convirtieron en uno. ¿Cómo se les iba a ocurrir que podría venir el día en que ese amor se enfriaría?

 

Pero algo pasó. La ilusión se deshizo, y se apagó la chispa. ¿Qué hacer?



Juntos deben decidir que, pase lo que pase, su matrimonio no va a destruirse. El amor es el producto de una DETERMINACION, NO DE UN SENTIMIENTO, y cuando los dos determinan que la separación no es, ni nunca será, una opción, esa determinación le dará a su matrimonio nueva esperanza.





Uno de los peores males que padecemos en la actualidad es la IDEA DE QUE EL AMOR ES ALGO QUE SE SIENTE NADA MAS. A eso se debe que haya tantas separaciones y tantos divorcios. Cuando los casados dejan de «SENTIR» el amor de novios, suele suceder una de dos cosas: o se convencen de que ya se acabó su relación conyugal, o se valen de ese vacío emocional para justificar una relación extramatrimonial en la que sí vuelven a sentir ese amor excitante de antes. ¿Y qué es exactamente lo que sienten? La pasión sensual, que en demasiados casos no tiene relación alguna con el amor genuino.



¿QUE ES ENTONCES EL VERDADERO AMOR? Es algo que se practica, como el deporte. Es algo que se ensaya, como la guitarra. Es algo que se mantiene, como el estado físico. Y es algo que se cultiva, como un jardín. ¿Por qué? Porque vale la pena. «Si … me falta el amor —afirma San Pablo—no soy nada.» En cambio, si tengo amor, tengo algo que se reproduce, pues «el amor jamás se extingue» (1 Corintios 13:2,8).



La pareja debe invertir tiempo en su matrimonio y no dejarlo al azar. ¡Pero que sea tiempo bien invertido! Eso incluye gozarse juntos, disfrutar de sanas diversiones juntos, pasar noches juntos con el televisor apagado, y compartir momentos intimos juntos.




Finalmente, deben perseguir las mismas metas espirituales: leer la Biblia juntos, orar juntos, ir a la iglesia juntos y buscar a Dios juntos. De lo contrario, estarán divididos. «Y si una familia está dividida contra sí misma, asegura Jesucristo esa familia no puede mantenerse en pie» (Marcos 3:25). Pero si, como familia espiritual, buscan «primeramente el reino de Dios y su justicia» (Mateo 6:33), Dios se encargará de bendecir su unión tanto en lo material como en lo espiritual.





Para los que se encuentran al borde del fracaso conyugal, es importante que comprendan que nunca es demasiado tarde para empuñar las riendas de su matrimonio a fin de salvarlo. Si le piden a Dios que los ayude, Él lo hará. Después de todo, Dios es el que diseñó el matrimonio, y siempre está dispuesto a repararlo. Pero es imprescindible que lo pongan en sus manos y le permitan hacerlo. Porque si no están dispuestos a cooperar con Él, poniendo de su parte para restablecer la armonía en su matrimonio, es probable que tengan que afrontar las siguientes consecuencias naturales.

CONTINUARA.....

NIEVE, VIENTO Y SOL...


Un blanco manto se extendía por todos lados. Era la primera nevada otoñal en Noruega, y la nación entera estaba cubierta del blanco armiño.
Tres niños jugaban en la nieve: la pequeña Silje Redegaard, de cinco años de edad, y dos amiguitos de ella, uno de cinco años y otro de seis.


 
De pronto, en un sorpresivo estallido de violencia, los dos niños comenzaron a pegarle con palos a Silje Redegaard, hasta que quedó inconsciente. Poco tiempo después murió, congelada. Los dos homicidas pudieron explicar lo que pasó. Lo maravilloso, lo increíble, lo inesperado fue la reacción de la madre de Silje, Beathe Redegaard, pues dijo: «Yo perdono a estos niños. Ellos no sabían lo que hacían.»

Aquel trágico suceso sacudió a toda Noruega, un país excepcionalmente culto, pacífico y ordenado. Nadie hubiera esperado que dos niños tan pequeños tuvieran tal ataque de furia. En la blanca nieve del otoño, sopló, de golpe, el viento de la violencia. Pero luego hubo, también, un rayo de sol: el perdón de la madre de la niña muerta.


 
La nieve, el viento y el sol pueden emplearse como símbolos del drama universal humano. La nieve es fría, inmóvil, silenciosa. Representa, en toda su indiferencia y frialdad, la muerte. El viento, que a veces se vuelve torbellino al soplar con furia descontrolada, representa la violencia. Y el sol, cálido y bueno, representa la acción perdonadora y salvadora de Dios. Por eso a Cristo se le llama en la Biblia «el sol de justicia» (Malaquías 4:2).
 
Toda acción ofensiva de los hombres toda injusticia, todo despotismo, todo pecado  trae aparejada la muerte. «La paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23a) es la sentencia inapelable de Dios. Y hay que reconocer que vientos de violencia soplan furiosos por todas las comarcas del mundo.



Sin embargo, hay un Sol de justicia que nos ofrece perdón, tal como se lo ofreció Beathe Redegaard a los dos niños asesinos de su hijita. Puede haber en la humanidad mucha violencia, mucha maldad y mucho pecado, pero por encima de todo hay un inmenso manto de perdón.



Fue San Pablo quien dijo que «la paga del pecado es muerte». Pero añadió que «la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Romanos 6:23b). El sacrificio de Cristo al morir en la cruz basta para limpiar todos nuestros pecados.



Si le pedimos perdón a Dios, no importa cuáles ni cuántos han sido nuestros pecados, con tal que nos arrepintamos sincera y profundamente. Cristo desea ser nuestro Salvador.

viernes, 10 de septiembre de 2010

EN UNA FIESTA DE BODAS


Era fiesta de bodas. ¿Se podrá pedir algo más feliz? Fiesta de bodas en Valencia, España. Fiesta de bodas de Justino, un africano de Angola, y Marisabel, una bella valenciana. La novia vestía de blanco, el novio de negro, y veinte invitados especiales, de chaqué. Había, además, otros cincuenta convidados.

No bien entraron los flamantes esposos al restaurante de la fiesta, hizo su entrada la policía. Justino estaba acusado de vender drogas y de estafar a los clientes vendiéndoles heroína mezclada con arena.

 

Allí mismo, en medio de la fiesta nupcial, se armó tremenda batahola. Hubo golpes, bastonadas y puntapiés, y todos terminaron en la comisaría. De asistentes a una fiesta de bodas pasaron a reos de cárcel.
 
Lamentablemente no hay felicidad duradera en este mundo. Del momento más feliz es posible caer en la desgracia más violenta, y todo eso en un instante. Es cierto que muchas veces las desventuras se producen por accidente, algo imprevisto, pero en la mayoría de los casos la desgracia es el producto de CAUSA Y EFECTO. Así fue en esta boda.

Justino era un narcotraficante que sumaba al narcotráfico la estafa. Sabía lo que era dar gato por liebre. Daba arena finamente molida en lugar de heroína. De ahí la denuncia a la policía, y de ahí también la intervención policial.

 
Impera en el mundo, en toda la humanidad, una ley inmutable. Se llama la ley de la cosecha: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).



Casi nada de lo que nos ocurre es castigo de Dios, o ataque del diablo, u obra del destino o acción de demonios. Más bien, casi todas las desgracias que sufrimos son consecuencias de nuestras propias malas acciones. Podemos escoger nuestros hechos, pero no podemos escoger sus consecuencias.



El primer paso hacia una vida de paz y tranquilidad es nunca hacer algo que traiga consecuencias dañinas. Pensemos bien todo lo que hacemos, y midamos bien sus consecuencias. Una vez que la semilla se siembra, nadie puede alterar su fruto. Una vez hecho el mal, nadie puede evitar sus consecuencias.



Hagámonos amigos de Cristo. Él puede y quiere salvarnos. Lo hace dándonos la fuerza para llevar una vida limpia, recta y pura: una vida que sólo cosechará fruto bueno y agradable. Cristo regenera, purifica, salva y da nueva vida.